sábado, 22 de mayo de 2010

Más sobre ejecutar: El Plan de Negocios y la estrategia modular



Hay determinados temas sobre los cuales me debato a la hora de escribirlos.

El sentido de este blog es compartir reflexiones y experiencias que enriquezcan la labor de la comunidad de emprendedores e inversores.

Sin embargo, por algunas cosas que leo, veo y escucho a primera vista parecería que todo lo que no aliente y motive sino que intente contribuir a hacer recapacitar, puede ser tomado como negativo y mala onda, y hasta constituiría algo políticamente incorrecto e impropio del terreno del entrepreneurship en el cual todos estamos supuestos a ser solamente personas del tipo “go for it”.

Es importante encontrar un balance entre el consumo de material de tipo “Hop-Hop-Mboheio”, y el que tiende a resaltar otros aspectos del carácter del emprendedor e inversor exitoso que tienden al sacrificio y la resilencia (para resumir).

Son estos últimos elementos los que serán conducentes al cumplimiento del objetivo propuesto.

En este sentido quiero continuar reflexionando sobre la ejecución de una idea, de un proyecto o de una empresa. En esta oportunidad resaltando algunos “No-No” en la confección o argumentación del B-Plan.

Ejecutar, poner por obra algo, es una tarea trabajosa y llena de espinas y sinsabores. Concebir la idea tiene los problemas relacionados con el campo mental (el yo) ejecutar esa concepción agrega los problemas relacionales con el ecosistema (los otros) y sus comportamientos sistémicos.

El discurso de tipo GOFOR que predica mensajes dulces y cita ejemplos como Google, Twitter, Napster u otros íconos locales entiendo, tiene su lugar, y es parte del recurso motivador y retroalimentador del entrepreneurial carácter, principal driver en la concreción de las aventuras.

Sin embargo, todo no termina allí, y en realidad el éxito del proyecto dependerá no tanto de la innovación como de la ejecución de la misma. Esto ha sido demostrado empíricamente, algo sobre lo cual nos hemos referido anteriormente.

Mucho se habla sobre la concepción de la idea y el llegar primero con algo al mercado, sin embargo, ya muchos reconocen a viva voz que no es importante llegar primero. (Ver el interesante post de Luis Martin Cabiedes reconocido Business Angel español quien indica que Internet es un negocio de parásitos, y no se cree lo de llegar primero.)

Uno de los problemas de focalizarse sólo en el producto sin pensar en la ejecución del proyecto es obtener un pensamiento de tipo “encantado”, que desconoce la realidad al no poder correlacionar la misma con el concepto.

El resultado es que lo que podía haber llegado a ser, no es. Y esta disfunción se percibe desde los primeros pasos, en los que intenta concebirse y escribirse el B-Plan.

Emprendedores focalizan y algunos inversores consumen, sólo expresiones rimbombantes y poco se adentran en el “how to do it”. Este último es un ejercicio que debe cultivarse desde etapas tempranas.

Comparto lo que dice un amigo en el sentido de que “If you shoot for the moon you will probably fail, but if you shoot for a skunk, you will probably hit it”. Sin embargo, al pensar en grande se le debe agregar el ejecutar en pequeño.

La diferencia en todo proyecto no es tanto el “logro” sino "como logro el logro”. En este sentido, esta semana por ejemplo participé en las reuniones de la junta directiva de una Fundación en la que soy Director, y aunque tiene muchos años de presencia en Argentina, nuevamente los mismos desafíos. Ideas grandes y loables, pero pequeños problemas en la ejecución que al final del día pueden poner en riesgo la operación en un todo.

Comenzando por el plan de negocios, el pensamiento mágico, y el no reparar que lo importante es la ejecución de la idea, produce argumentos que se estiman como relevantes: por ejemplo (i) “este proyecto es “first mover”, o (ii) que “este proyecto no tiene competencia en el mercado”.

Ambos statements demuestran al menos superficialidad, desconocimiento del mercado y ausencia de conciencia sobre la importancia de la ejecución en toda empresa.

Rescato un comentario a un post de Carlos Blanco, sobre qué no decir a los inversores, el cual es bastante gráfico y relata el siguiente supuesto hipotético en relación al argumento sobre que el proyecto no tiene competencia en el mercado:

Explicando a Daniel por qué esa presentación es errónea: (mi proyecto no tiene competencia en el mercado)

“-Imagina que los aviones no existieran
-Inventas un aparato volador, un avión, que asombrará al mundo
-Servirá para transportar personas y mercancías a velocidades increíbles
-Lo patentas.
-Calculas 500.000 millones de beneficios
-Sin competencia imaginable ¿quién más tendrá aviones si los has inventado tú y patentado?

ERRORES:
-Tienes una competencia infinita siempre. En este caso: los trenes, los coches, las motos, los camiones, los barcos, los zapatos de andar, y los sillones de sentarse incluso que disuaden a la gente de moverse
- Una cosa es tener un avión, y otra (que no tiene nada que ver) es tener una compañía que pueda vender billetes, subir las maletas, espacios en aeropuertos, pilotos, personal de tierra, dar un bocadillo mientras vuelas
- Y otra tercera cosa es convencer a la gente a que use, compre, o utilice tu producto o servicio, porque al ser tan nuevo, patentado, y tan volador, a lo mejor asusta tanto que nadie lo quiere usar
-De hecho, incluso (circunstancias de ejemplo adicionales) si el modelo de aparato volador creado sólo sirviera para cruzar distancias tipo Madrid-Barcelona, el negocio sería una ruina antes de empezar, porque competir con una línea de tren implantada AVE Madrid-Barcelona sería una locura (habiendo trenes de alta velocidad, montar una línea de avión NUEVA con un aparato recién inventado -el avión de nuestro ejemplo- pensando en sustituir al tren -más o menos igual de rápido y más cómodo- es incluso descabellado)

Conclusiones:
Posiblemente ese nuevo aparato volador que asombrará al mundo pueda servir para hacer un buen negocio… pero si crees que no tienes competencia, y crees que sólo por tener tecnología o una patente YA tienes una empresa y 300 Millones … es que no te has enterado de nada, demuestras poca idea, se nota que eres un “emprendedor más bien novato” o directamente, uno de tantos “alucinados” que se creen que van a montar Google2 porque han hecho un programa en su casa”

Una herramienta posible para no caer en este tipo de tentaciones estimo es el pensamiento modular.

Está bien soñar en grande, forma parte de los drivers de quienes tenemos un carácter emprendedor. Sin embargo ya desde el Business Plan, la manera en que éste esté bien estructurado y pensado debe considerar y ejecutar si es posible pequeños resultados.

El proceso de alcanzar un logro incluye las pequeñas victorias. El ejercicio de partir el gran resultado esperado en pequeños resultaditos otorgará al proyecto una cuota de seriedad y asequibilidad (factibilidad en la jerga).

Esto además revelará que el emprendedor tiene ya incorporado un ejercicio que luego deberá sostener durante toda su carrera como empresario, y que será uno de los factores claves del éxito en su carrera.

2 comentarios:

deconce dijo...

muy de acuerdo, acá una idea similar que escribí dirigida a emprendendedores jóvenes de tecnología.
http://pulsosocial.com/2010/04/15/el-desarrollo-no-basta-a-la-hora-de-armar-una-empresa/

Alejandro (Alex) Contreras dijo...

Gracias Felipe, la leí. Muy interesante. Dejé un comentario también. Creo que hay mucho material para profundizar que será de gran ayuda para la comunidad, tanto en lo individual como en lo sistémico. Saludos. Alex